sábado, 19 de enero de 2013

Dicen..

Dicen que sólo se ama lo que se tiene,
cuando se pierde.
Pero yo te amé antes de tenerte,
Y, fue sólo cuando te fuiste
que descubrí, lo que podía llegar a hacer,
Sólo por comprenderte.

viernes, 18 de enero de 2013

No era amor

Fue así: Un día hubo una fiesta, con mis amigos, y él; sí, él; no sé cómo, pues él se lleva pésimo con mis amigos; pero por alguna cosa del "destino" se animó a ir. Estábamos ahí, alegres, tomando vino, vodka y tequila, hasta que yo me empecé a sentir un poco mareada; al principio estaba todo bien, pero luego comenzamos a hablar, bailar y las cosas se salieron un poco de control.

Luego, él me llamó, quería hablar conmigo, quizás también estaba sintiendo el alcohol, no sé. Comenzamos a hablar de lo incómodo que se sentía con mis amigos, de lo mal que yo me ponía, de cómo odiaba que bromeara así en frente de él; bien, yo le dije lo mal que me sentía cuando salíamos con sus amigos, de lo mucho que me molestaba que hablará así, tan rápido, y que detestaba que me celara con cualquier cosa que tenga "pantalón" (supongo que es el equivalente a la frase "me celaba con cualquier cosa que tenga falda").

Después, la discusión se puso intensa, me dijo que sentía que no éramos más que amigos, que no parecía una relación seria. ¿Qué era una relación seria? no sé, pero llegamos al punto de darnos cuenta, que efectivamente ninguno de nosotros había tenido jamás una relación "seria".

Terminó la discusión cuando dijimos que lo importante era que nos queríamos, que no había falta de amor, que de eso nos sobraba. En ese momento lo besé, le dije que lo quería y que no tenía por qué dudarlo. Me dijo que el también, que no sólo me quería, me amaba, se casaría conmigo y tendríamos hijitos, y nietos y un perro; ok, no me dijo lo del perro, ni lo de los nietos, pero era claro que nos queríamos.

Y ahí, como para sellar nuestro acuerdo, nos comenzamos a besar, la verdad yo aún podía sentir el alcohol; no, no en mis labios, menos en los suyos, lo sentía en mi cabeza, y quería más. Nos besamos, luego le besé la frente, sentía sus manos en mi cintura, subían y subían, se metieron bajo mi blusa; y las mías bajo su polo. Querían cada vez más.

Sentí sus dedos moviéndose en diversas direcciones, mis piernas, mi brassier. Los míos sólo se sujetaban a su espalda, querían arañarla; quieren fundirse con él. Parece que sus labios sintieron lo mismo, pues comenzaron a moverse, se depositaron en mi cuello, y ahí; ahí decidieron darle lugar a los dientes, y dejarlos morder.

Por otro lado, por mi cabeza todo iba muy, muy diferente, todo se movía lento, muy lento; no entendía que estaba sucediendo; vamos, nunca había hecho el amor con un chico, pero; todo estaba pasando tan fácilmente, que sólo lo dejaba fluir; no era algo que iba a pasar ahí, ¿verdad?

Hasta que de pronto, sentí cómo sus manos se detuvieron, y ya no estaban en mi espalda, ni haciendo cosquillas en algún otro lugar escondido, estaban en mi pantalón, en mi broche, querían abrirlo. Mi mente no se percató de nada, insensata. Sin embargo luego, sus ojos se pararon en los míos y me preguntaron ¿Ya lo has hecho alguna vez?

En ese momento, si antes pasaba todo muy rápido, en ese momento cada segundo se dividió en 10, pude contar los pedazos; Demoré como 5 segundos en pensar, no sabía que decir, que hacer, no entendí. Un poco mareada aún por la pregunta, y el vino, y el tequila, y el vodka; moví mi cabeza y salió un muy suave: "no".

Sus ojos se abrieron, gigantes como platos, y me preguntó: ¿Quieres? Ahí, sí, ahí, mi corazón se paralizó. No, no estaba muriendo, pero aunque no lo estuviera haciendo, hubo un flashback en mi cabeza de todas las cosas que habíamos vivido juntos: y ahí lo vi todo, la primera vez que me miró con deseo, la segunda vez que me tocó la pierna, la tercera vez que me abrazó más abajo de la cintura; y puedo seguir contando.

Lo vi fijamente, vi sus ojos, sus pestañas, cada detalle, ese lunar al lado de la nariz, que siempre me encantó. Vi todo, y ahí vi; que aunque ese "niño" significara todo para mí en ese momento: NO, simplemente NO ERA AMOR.

El futuro, ¿ahora?

Siempre he creido en el destino; que formamos parte de un plan predeterminado por alguna fuerza superior; si bien tenemos poder de elegir dentro de ese plan, este siempre nos llevara por los extraños caminos trazados previamente en el.

Por decirlo asi; es como que el destino fuera un mapa; tenemos varios caminos dentro de ese mapa, pero si escogemos cierto camino, este nos llevara a un resultado que ya estuvo trazado previamente. Bueno, asi como siempre crei en el destino; siempre tuve la curiosidad de tratar de decifrarlo, tratar de entender como funciona, y predecir lo que puede suceder despues.

Muchas veces atine; con lo que me gane muchos agradecimientos de mis amigos, que me tomaron como buena consejera; pero, el problema fue, que yo sólo podía ver lo que les sucedia a los demás, no a mi. ¿Por que?

Entonces me creí la hada del cuento; si señoras y señores, yo no me creía la princesa; yo quería ser el hada, la que le arregla el vestido a cenicienta, la que convierte en niño a pinocho, la que arregla a los demás, pero no tiene un "cosmo" o alguien que la acompañe.

Después decidí no ayudar a nadie, ¡que diablos! "que vivan su vida solos, yo no tengo nada que ver con ellos" y me encerré en una pequeña burbujita, decidí que debía tratar de arreglarme a mi misma. Pero, ni siquiera sabia cómo, nunca habia intentado pensar en mi, ¿Qué podrían ver los demás en mi? ¿Qué cualidades tengo?

Al final, y claro, es obvio que no es el final, porque aún me falta mucho por vivir, me dí cuenta que no importa cuan lejos o cuan cerca miremos, lo importante es saber que, las personas somos diferentes, que cada historia es diferente, y no debemos preocuparnos tanto por saber que pasará, si no mas bien, saber que es lo que podríamos estar viviendo en este preciso momento.

Historia de una Ilusión

Un día te ví pasar,
Sonreí, pero no pude hablar.

Estabas solo, sentado
En tus pensamientos turbado.

Te acercaste despacio
Y se detuvo el tiempo y el espacio.

Pensaba que algo me dirías;
Quizás te declararías.

Poco a poco te ví llegar,
y mi corazón se comenzó a acelerar.

De pronto te acercaste,
y frente a mi te paraste.

Yo imaginab una declaración de amor,
y mi corazón se lleno de furor.

Pronunciaste algo inaudible
Te pedí que lo repitieras, era preferible.

Abrí bien mis oidos, escuché con atención;
y me llevé una gran decepción.

¡Pues todo había sido, parte de mi imaginación!